En un mundo donde un mal comentario o decisión puede viralizarse en segundos y afectar a la credibilidad de una empresa o persona, la reputación se ha convertido en un recurso tan valioso como frágil. Las organizaciones ya no solo deben preocuparse por sus estados financieros o aspectos legales, sino también por la percepción que sus grupos de interés tienen de ellas y de sus socios.
La reputación puede verse mermada o afectada no solo por acciones propias, sino también por acciones de agentes externos, lo que llamamos un daño reputacional por “contagio”. A priori, no se pueden controlar los comportamientos de los agentes externos, sin embargo, lo que sí se puede hacer es establecer herramientas y mecanismos para prevenir estos riesgos, por ejemplo, informes de Due Diligence reptuacional. A continuación, te contamos qué son, porque son importantes y cómo utilizarlos.
¿Qué es una Due Diligence reputacional y por qué es importante?
En el mundo empresarial, la diligencia debida o Due Diligence ha sido tradicionalmente un proceso clave en operaciones de fusiones, adquisiciones e inversiones, destinado a evaluar posibles riesgos financieros, legales y operativos. Sin embargo, en la actualidad, este proceso de análisis y evaluación ha adquirido una mayor relevancia examinando los distintos aspectos vinculados a la reputación, como la imagen, el prestigio y la credibilidad de una entidad y cómo estos factores pueden impactar a nuestra empresa en caso de asociación.
La reputación es uno de los activos intangibles más valiosos de las organizaciones, capaz de influir significativamente en el éxito o fracaso de un movimiento empresarial. Dado que esta puede verse vulnerada frente a amenazas como escándalos financieros, malas prácticas laborales, controversias legales, impactos ambientales negativos o conductas éticas cuestionables, es crucial hacer un examen de todos estos riesgos potenciales antes de cerrar cualquier acuerdo. Además, la reputación es un factor determinante en la confianza de los inversores, clientes, proveedores y otros grupos de interés.
Frente a este contexto, la Due Diligence reputacional trata de identificar estos riesgos potenciales para poder tomar medidas proactivas que permitan gestionarlos o mitigarlos, evitando así que se conviertan en problemas significativos para las organizaciones. Realizar este análisis no es exclusivo de grandes adquisiciones o fusiones, existen múltiples situaciones en las que es recomendable llevar a cabo este análisis:
- Antes de una fusión o adquisición.
- Al establecer relaciones con nuevos socios o proveedores.
- Previo a la contratación de altos directivo o consejero para verificar su historial.
- Durante la expansión a nuevos mercados.
- En el momento de búsqueda de inversión o inversores.
- Patrocinios
- Vinculación o colaboración con el tercer sector.
Claves para desarrollar una Due Diligence reputacional
Desde TrustMaker, seguimos una serie de etapas para el análisis que nos permiten llevar a cabo una Due Diligence reputacional efectiva:
- Definir cuáles son los factores reputacionales relevantes para la organización: la forma en la que se comporta o al menos por la que quiere ser percibida por sus diferentes grupos de interés varía en cada empresa, por lo tanto, es importante definir cuáles son los atributos “a proteger”.
- Investigar y analizar el desempeño reputacional del agente a analizar: con base en las variables definidas.
- Cuantificar: traducir en valores numéricos comparables la información relativa a la reputación, para tangibilizar el análisis y poder contar con un KPIs relevante.
- Extraer riesgos y oportunidades: identificar los eventos que pueden afectar a la reputación y también aquellos factores que pueden convertirse en oportunidad.
- Establecer acciones de prevención: determinar procedimientos que puedan ayudar a prevenir o mitigar el riesgo reputacional.
En definitiva, una Due Diligence reputacional es una herramienta indispensable para la prevención del riesgo reputacional y la toma de decisiones vinculadas a esta. Saber cómo diseñar e implementar esta herramienta según las necesidades de cada empresa es clave para obtener el máximo provecho y poder complementarla con otros análisis de riesgos. La Due Diligence reputacional no solo previene crisis y problemas legales, sino que también refuerza la confianza con los stakeholders, fortalece la imagen corporativa y garantiza una gestión empresarial transparente.
En TrustMaker, trabajamos traduciendo el contexto y las distintas variables de reputación en métricas y conocimiento útil para la toma de decisiones, apoyándonos en una metodología ad hoc para los procesos Due Diligence reputacional. Gracias a este modelo y nuestra experiencia en análisis reputacional, hemos podido acompañar a nuestros clientes en distintos procesos de valoración de potenciales aliados, aportando la dimensión de la reputación a otras tan relevantes como la legal o la financiera
En TrustMaker, trabajamos traduciendo el contexto y las distintas variables de reputación en métricas y conocimiento útil para la toma de decisiones, apoyándonos en una metodología ad hoc para los procesos Due Diligence reputacional. Gracias a este modelo y nuestra experiencia en análisis reputacional, hemos podido acompañar a nuestros clientes en distintos procesos de valoración de potenciales aliados, aportando la dimensión de la reputación a otras tan relevantes como la legal o la financiera.